LA BITÁCORA DE SHODAI: El TAO DEL SENNIN DE MAMBA-RYU Volumen 3 “El Mundo es mi Dojo”

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sábado, 26 de mayo de 2012

ANOTACIÓN PARA EL 26 DE MAYO, 2012 101. “La Inherente Disfunción del Matriarcado como Modelo Jerárquico Familiar”, 1ª Parte.


La tesis es sólida y fácilmente comprobable: el matriarcado – tan propio de y preponderante en la cultura latina – conlleva al fracaso de toda sociedad donde domina puesto que elimina, imposibilita, la función indispensable de la figura paterna, e impide igualmente el proceso de maduración del adolescente de varón irresponsable y negativista-desafiante al estado de “Hombre” con ‘H’ mayúscula. Sin el concepto de padre y por lo tanto de Hombre, no puede haber héroes – y una cultura sin héroes es, efectivamente, un pueblo sin ejemplos activos, realizados, demostrables de individuos que viven de acuerdo a sus ideales; un pueblo sin héroes es un pueblo sin un sentido del destino, sin una formación, sin progreso, es, en unas pocas palabras, el tercer mundo. Sin una figura masculina bien formada, potente, sabia, compasiva pero disciplinada, imponente – o sea, todo lo que se respeta y espera de la figura paterna concebida en el “Padre nuestro que estás en los cielos” – que le sirva de modelo e inspiración un varón jamás llegará a pasar de adolescente envejecido, débil, irresponsable, caprichoso e indisciplinado a ser verdaderamente un Hombre.

                Consideremos la poesía “If” de Rudyard Kipling que habla de las características propias del Hombre como arquetipo:

Si…

Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor
Están perdiendo la suya y no dejándote de culpar
Si puedes confiar en ti mismo aun cuando todos te cuestionan
Pero un margen a sus dudas sabes otorgar

Si puedes esperar y no cansarte en la espera,
O siendo mentido, no caer en la mentira
O siendo odiado no al odio acceder;
Pero no parecer demasiado bueno, ni demasiado sabio proponer.

Si puedes soñar – y no hacer de los sueños tu señor
Si puedes pensar – y no a tus pensamientos entregarte
Si puedes encararte con el Triunfo y el Desastre
Y a esos dos impostores igualmente tratar.

Si puedes soportar oír la verdad que tú hablaste
Retorcida por canallas para con necios engañar,
O ver las cosas a las que tu vida dedicaste, quebradas,
Y a reconstruirlas con herramientas desgastadas te puedes agachar.

Si puedes hacer un montón de todas tus ganancias
Y arriesgarlo a una vuelta del azar,
Y perdiendo, volver a tus comienzos,
Y de la pérdida ni una palabra exhalar;

Si puedes obligar tu corazón y nervio y tendón
A cumplir su turno mucho después de expirar
Y así aguantar aun cuando no quede más en ti
Salvo la Voluntad que les dicte: “¡Perseverad!”

Si puedes platicar con la plebe y mantener la virtud
O con reyes caminar – y la humildad no ceder
Si ni enemigos ni queridos amigos te logran lastimar
Si todos cuentan contigo, pero sin echarte a perder
Si puedes rellenar el inexorable minuto
Con sesenta segundos de recorrido por haber
Tuya será la Tierra y todo su contenido,
Y – lo que es más – hijo mío, ¡un Hombre has de ser!

Traducción de “If” de Rudyard Kipling por J. A. Overton-Guerra

                Si vuestras familias ni siquiera reconocen los principios, los valores, la sabiduría, la filosofía de vida que se describe como requisito para el título de Hombre… ¿cómo van a impartirla? ¿Fomentarla? Si no son virtudes que vosotros mismos tenéis infundidos y arraigados en vuestro carácter, ¿Qué podéis esperar de vuestros hijos? Simple: serán una copia barata de una replica falsa y defectuosa. Si las niñas no se crían bajo el ejemplo de lo que es verdaderamente un Hombre,  ¿cómo van a escoger mejor que hicieron sus madres? El ciclo se repite interminablemente. (Vean mi artículo sobre la “Aniquilación y el Ostracismo del Sabio-Guerrero”.) No es, por ejemplo, por casualidad que estadísticamente la hija de un borracho abusivo y mujeriego se casa con una copia de su padre: generalmente las mujeres son inconscientemente atraídas a la clase de varón (u Hombre) que era su padre, a pesar de que racionalmente detesten ese tipo. Ningún cambio de régimen político puede salvaguardar al tercer mundo de una repetición continua de su presente sin primero trascender las perversiones manifiestas de su pasado. Tomando a esta poesía como medida, como barómetro del desarrollo cultural, social, familiar, e individual, en la medida podemos hacer una clasificación objetiva – brutalmente honesta – de cada una de las categorías humanas anteriores – en una escala de 0 a 3, 0 siendo un fracaso como cultura, sociedad, familia e individuo, y 4 siendo un alto grado de madurez filosófico, psicológico, y espiritual. Anótense un 0 si no solamente no reconocen estas características sino que desdeñan su importancia; apúntense un 1, si no las habían reconocido antes, pero ahora las atribuyen su debida importancia; un 2 si ya las habían reconocido y las valoran; un 3 si honestamente los reconocen y los valoran; y finalmente un 4 solamente si además de reconocerlos y valorarlos las practican e incorporan en todas sus quehaceres mentales, emocionales y conductuales diarios – lo que en MAMBA denominamos MENTE KAIZEN. La realidad del tercer mundo es que un 60% son un 0, un 20% son un 1, otro 10% son un 2, un 5% son un 3, y el resto que queda son unos mentirosos descarados. Volveremos a este punto más adelante.

                Eso no es lo mismo que decir que el patriarcado, tal y como se entiende y se ha manifestado, conlleve de por sí al éxito social ni mucho menos a cumplir con las responsabilidades de la formación filial. De hecho un patriarcado desempeñado por una figura paterna incompetente en la ciencia del mando, ignorante de conocimiento, desprovisto de sabiduría para compartir es tan dañino e inefectivo como pudiera serlo cualquier matriarcado. Debemos abandonar por completo los modelos tradicionales del matriarcado y del patriarcado, basados solamente en poderes otorgados por género y no por mérito. No hay ningún derecho ni autoridad inherente en haber cumplido con el compromiso biológico al nacimiento de un niño. Eso lo consiguen hasta las cucarachas. Ser madre y ser padre es cumplir con la responsabilidad que conllevan esos títulos. Responsabilidad, autoridad, y consecuencias – tres factores complementarios en el establecimiento de la cadena de mando imprescindible para cualquier tipo de organización, incluyendo la familiar. Padre y madre tienen sus roles en una familia funcional, pero para detallar esos roles es preciso primero comenzar por entender cuales son las funciones óptimas en una familia – no en términos culturales, es decir, por convenios, sino en términos del propósito biológico de una familia: la formación de los hijos.

                Comencemos entonces por ese punto, y vayamos a aclararlo: el propósito de una familia no es el de tener hijos, ni solamente el de mantenerlos de acuerdo a un régimen de sustento alimenticio para que logren alcanzar una edad de madurez reproductiva, ni mucho menos de malcriarlos con consentimientos materiales que no precisan. El propósito de la familia es la formación de los hijos, es decir, dotarles de las herramientas necesarias no solamente para sobrevivir, sino para competir, para sobresalir en el ambiente socioeconómico en el que se van a desenvolver. Eso implica muchas cosas. Implica una visión previa de como queremos que sean esos hijos de adultos; implica un plan de ejecución para lograr concretar esa visión; implica compartir con los hijos una amplia información sobre la naturaleza del ambiente – estudios de historia, política, y economía; implica impartir a los hijos un conocimiento sobre la toma de decisiones, sobre la investigación y el análisis de la información disponible sobre el ambiente en el que se van a desenvolver el resto de sus vidas  – más estudios de historia, política, y economía, combinados con las disciplinas de la filosofía, las ciencias, y la tecnología; implica mostrarles, inculcarles, hábitos de vida, de moralidad, de empleo eficiente del tiempo; implica encaminarles en un sendero de búsqueda e indagación en cuanto a temas religiosos y espirituales. Todo esto requiere una cadena de mando, una estructura flexible pero firme de orden, de disciplina, de responsabilidades, de consecuencias, de límites, de parámetros, de premios y de castigos, de derechos y de privilegios; requiere que la familia sea una organización eficaz y eficiente comprometida para lograr su propósito y no un caos anárquico y de individuos descentrados y desencaminados que comparten sus miserias existenciales bajo un mismo techo. La familia es la molécula de la formación social. Una sociedad es solamente el agregado de las familias que la componen. ¿Cómo os vais a quejar de  corrupción política cuando la cámara de diputados surge directamente de la mesa familiar? Si queréis cambiar al país, por la familia – ¡por vuestra familia!

                La etapa de la niñez y la adolescencia, al igual que en cualquier otro animal, no debería verse como una etapa de diversión, de ocio, de libertinajes, sino en una etapa critica de aplicación, de inversión intensiva para el establecimiento patrones intelectuales, de hábitos conductuales y de una base de conocimientos sobre los cuales luego, en su juventud adulta puedan ellos mismos ejercer una verdadera libertad a la hora de construir el edificio de sus vidas. Cualquier otra perspectiva es contraproducente y antinatural. Basta observar la crianza de cualquier animal en la naturaleza que goza de un periodo de aprendizaje con su madre, padres, o grupo social de su misma especie, para ver la importancia de la niñez y la adolescencia como periodos de aprendizaje indispensables para una adultez exitosa. Un lobezno que no se cría bajo la disciplina formadora de la manada jamás llegará a ser un verdadero lobo adulto, completado, realizado. Animales con dependencias prolongadas pasan el tiempo acumulando el conocimiento necesario para su supervivencia; hasta los juegos de los animales están vinculados directamente a cultivar las herramientas precisas para su independencia y supervivencia. La niñez y la adolescencia no son, por lo tanto, periodos designados para inculcar el nefasto hábito de desperdiciar el tiempo, ni tampoco inculcar el deplorable gusto de la adoración al ocio o la adoración a la superficialidad, sino de todo lo contrario – es un tiempo indispensable para la preparación para la vida – a modo del entrenamiento básico del soldado en preparación a sus responsabilidades bélicas. Y el propósito de formar una familia es precisamente de asegurar el ambiente, la disciplina, y el apoyo necesario para que los hijos logren esta formación. Aquí ya vemos donde comienza la disfunción familiar, en el mero concepto popular de familia como unidad de diversión o interacción social en vez de formación infantil y juvenil. Si no comparten esta idea de familia como unidad de formación filial no hay base para discutir – salvo esta: cualquier cultura, cualquier sociedad o cualquier clase social dentro de la misma que haya sobresalido ha basado su prosperidad futura precisamente en este modelo. Por lo contrario, las culturas (Ej. Las latinas), las sociedades (el tercer mundo), y las clases sociales (las clases bajas) que no la reconocen se destacan por su alto índice de disfunción, criminalidad, falta de producción intelectual e industrial, etc. – en una palabra, por su fracaso. Prosigamos.

                Las implicaciones son tremendas. Para comenzar, si no pueden aportar este tipo de formación a sus hijos simplemente no deberían tenerlos y punto. Dejemos la imbecilidad católica de “creced y multiplicaos” y pongamos más atención a las responsabilidades que aceptamos al tener hijos. Tener hijos no debería ser como adquirir un acuario e irlo completando con adquisiciones nuevas; no debería ser para continuar contaminando el acervo genético y social con nuestros malos genes y peores hábitos; tener hijos debería ser un proyecto de vida según el cual nos comprometemos a la tremenda responsabilidad de formar seres humanos que van a vivir – sobresalir o sufrir – en gran parte de acuerdo a nuestras enseñanzas, a nuestra disciplina. ¿Cuánta gente seria tan irresponsables para comprometerse legalmente con un contrato sabiendo de antemano que no tienen las cualificaciones ni los recursos con los cuales cumplirlo? Esa es la cuestión. Si vemos a la familia para lo que es por diseño de evolución, debemos adquirir o el conocimiento o los recursos necesarios para cumplir con esa responsabilidad antes de entrar en el compromiso de la formación de seres humanos. Los hijos no son mascotas cuya dependencia física y emocional es parte de su propósito y encanto, sino todo lo contrario, son seres destinados a ser libres y que dependen de la formación de sus padres para cumplir con ese objetivo de vida.

Se continuará.

He Dicho. Así Es. Y Así Será. 

jueves, 3 de mayo de 2012

ANOTACIÓN PARA EL 3 DE MAYO, 2012


100. Latinoamérica: víctima de un pasado-presente-futuro recurrente. 
            Desde que inicié mi primera licenciatura en los ochentas hasta la fecha, he dedicado muchos años de mi vida al estudio intensivo de la historia, de la literatura, de la geografía política y económica, de la cultura y de la antropología, de la sociología, y de la religión y de la esotérica de Latinoamérica. Han sido décadas dedicado al análisis de las raíces, del tallo, de las hojas, de las flores y del fruto de este árbol tan auténtico, tan único, tan hermosamente trágico que es Latinoamérica; de ese desdichado árbol humano derivado de África, de la América Indígena, y de la Hispania – de España, de Portugal, de todas las culturas componentes de la península ibérica – implantado aquí en suelo americano.

            No se puede estudiar Latinoamérica a fondo sin sentir, en mayor medida, la gran tragedia de su soledad, de su abandono, de su alienación. Latinoamérica está compuesta por el desecho, por el desarraigo, por la dislocación, por la discontinuidad, por el desperdicio, por la desesperación combinada de pueblos de tres continentes –  del africano secuestrado y esclavizado; del latino exiliado y desesperado, y del indígena desterrado y desahuciado. Ninguno de nuestros ancestros que llegaron hasta aquí desde África o Europa lo hicieron por gusto o por placer, y mucho menos con la preferencia de una estancia prolongada – en absoluto, sino todo lo contrario. El estado del indígena, desde la llegada del europeo con su religión, con sus enfermedades, con su violencia, con su colonización, ha sido y es la causa de incontables tragedias y el resultado de innumerables miserias; esa es la realidad para los pueblos aborígenes de las Américas desde Alaska y el Labrador hasta Tierra del Fuego.

            Como individuos somos el resultado de los pasos que hemos dado, de las decisiones que hemos tomado, de los valores y principios que hemos heredado de nuestros padres; y en esos sentidos un pueblo es semejante a una persona. Al igual que un individuo, un pueblo es el resultado de la herencia de su historia. En nuestro caso es la historia del desecho, del desarraigo, de la dislocación, de la discontinuidad, del desperdicio, y de la desesperación de africanos, de indígenas y de hispanos. Sí, eso es lo que hemos heredado, y ahí están las raíces de nuestra enfermedad psicológica, de nuestra patología social, de nuestra disfunción familiar, y eso es lo que seguimos manifestando en las pésimas estadísticas de nuestros respectivos países. Y con todo eso no he dicho nada nuevo, nada que no se sepa, nada que todo latinoamericano no reconozca, quizás no con la elocuencia de un ensayo académico, y quizás ni siquiera con la belleza de una interpretación lírica, pero si con la amarga crudeza de un diario despertar – por eso el latinoamericano busca dormir, busca fugarse físicamente escapando como pueda de su realidad geopolítica arriesgando la vida para cruzar fronteras para llegar “al norte”, o mentalmente con la fiesta, la droga, el alcohol, la religión, la comida. Pero ninguno de esos son escapes, sino pasillos ya acomodados de un gran laberinto socio-político, económico y existencial que nos encierra en un renacimiento perpetuo de nuestro trágico pasado.

            Todos los grandes visionarios, aquellos individuos responsables por cambiar radicalmente las circunstancias de sus respectivos pueblos han sido grandes alumnos de la historia, no solamente propia, sino universal. La grandeza de estos individuos siempre ha partido de su reconocimiento de los ciclos viciosos del pasado de su cultura y de cómo esos patrones respondían a su vez a otras fuerzas económicas y tecnológicas globales. De ahí han sabido identificar en su presente los patrones recurrentes críticos – locales y globales – para luego formular el plan de acción necesario para definir su propio futuro.  El gran problema de hoy en día es que el latinoamericano no toma consciencia de que sin un cambio radical en su presente, a nivel de raíz sociocultural – que incluye lo individual, lo familiar, y sobre todo lo religioso – la enfermedad perniciosa de su pasado se repetirá inexorablemente en su futuro. Es debida a esa ignorancia y a esa reticente apatía que el latinoamericano se convierte en una víctima de un pasado-presente-futuro recurrente. 

He Dicho. Así Es. Y Así Será.



jueves, 26 de abril de 2012

ANOTACIÓN PARA EL 26 DE ABRIL, 2012


99. Dios… ¿Y qué es Dios? Dios es simplemente ese concepto mutante, personalmente versátil y socialmente conveniente al cual tantos y tantos hipócritas históricamente han recurrido, y actualmente siguen apelando para justificar su apatía, denegar su responsabilidad, afirmar su soberbia, defender su barbarie, respaldar su brutalidad, acreditar su inconsciencia, y fundamentar su ignorancia. 

          ¿Creyentes en Dios? ¡Qué hipocresía! ¡Qué absurdo! El sistema capitalista se basa en la avaricia; todo se nos vende con lujuria; en las fiestas sociales y reuniones familiares no se practica más que la gula – de ahí tanto sobrepeso y obesidad; en las casas, las aulas y en los trabajos domina la pereza; nadie aprende a controlar su ira; la envidia es el pasatiempo cultural detrás del cual se escuda la mediocridad que mejor nos define; y finalmente, la soberbia es lo que nos lleva a negar e ignorar la verdad de todo lo anterior. (¡Y para aquellos que no reconozcáis los elementos de la lista anterior – la avaricia, la lujuria, la gula, la pereza, la ira, la envidia, y la soberbia – sabed ahora que se tratan de los SIETE PECADOS CAPITALES, cada uno de los cuales presentes en vuestro carácter os garantizan un boleto directo sin regreso ni paradas anteriores al INFIERNO!)

          ¿Dios? Cuanto más hablan de Dios menos se ve algo digno de auténtica “humanidad”: Los mayores crímenes de la historia han sido cometidos en su nombre, las cárceles están repletas de creyentes fervorosos, y los hogares y las calles vacías de cualquiera que remotamente haya cumplido con la esencia de cualquier religión moral: da más de lo que recibes, cumple con tu prójimo como si fuera contigo mismo, y exígete el máximo en cualquier empeño.
  
          ¡Dios nos proteja de aquellos que crean en Él ya que ellos han sido, son, y seguirán siempre siendo los responsables de crear un infierno de este mundo! 

He Dicho. Así Es. Y así Será.  

martes, 24 de abril de 2012

ANOTACIONES PARA EL 24 DE ABRIL, 2012


98. Normalmente no incluyo citas de otros autores o filósofos en mi bitácora, al menos que de verdad aporten algo muy pertinente y de forma lúcida. Haciendo la investigación sobre el chamanismo Inuit encontré esta cita que sin dudas cumplía con todos los requisitos posibles:
"La única sabiduría verdadera reside lejos de la humanidad, en la gran soledad, y sólo puede ser alcanzada a través del sufrimiento. Solamente la privación y el sufrimiento pueden abrir la mente de un hombre a todo lo que está oculto a los demás. "

Eskimo Shaman Igjugarjuk

               He ahí el gran problema de la humanidad en general y del latino en particular. El latino le tiene pavor al sufrimiento, terror a la privación, y pánico a la soledad – la cuál interpreta como una combinación cruel de las anteriores. Puesto que lo que más valora el latino es el placer sensorial, la exuberancia material, y el festejo social, ¿cómo llegaremos a apreciar la sabiduría con estos rasgos culturales?

                La respuesta es obvia: nunca. Tenemos como cultura que cambiar nuestros principios y valores para apreciar más, mucho más de hecho, la satisfacción del deber cumplido, del esfuerzo emprendido, y del legado de la obra bien lograda y dejar, por principio, de atribuir tantísimo valor al placer pasajero del tiempo perdido en el vano ocio y en la diversión efímera.  Universalmente las culturas hispanas somos lo que es fácil de observar e imposible de negar: ignorantes, apáticos, y soberbios, es decir, indigentes de espíritu, patéticos de cuerpo, y privados de intelecto. Y somos así precisamente por la ausencia de una tradición emprendedora en cualquier área – ya sean las letras, las ciencias, o la tecnología – que exija las cualidades combinadas necesarias para la superación y la trascendencia: la perseverancia, la persistencia, y la autodisciplina. Seremos siempre los despreciados esclavos y repugnados siervos del primer mundo si no trascendemos estas actitudes tan patológicamente adolescentes y pueriles de acuerdo a las cuales envejecemos con los años pero no maduramos con el tiempo, deterioramos con la edad pero no nos realzamos con el aprendizaje. La sabiduría solamente se consigue con la devoción al esfuerzo, el cultivo del intelecto, la disciplina del cuerpo, la dedicación a una misión de vida, y sobre todo un desdén por la ignorancia y la superstición junto con una pasión por seguir el camino de la verdad – a donde quiera que ese sendero nos lleve.

He Dicho. Así Es. Y Así Será. 

lunes, 9 de abril de 2012

ANOTACIONES PARA EL 9 DE ABRIL, 2012

94. Si tenemos en cuenta crímenes contra la humanidad y contra el medio ambiente en general, ¿cuál de todas las multinacionales no constituyen sindicatos criminales?

95. El terrorismo tiene muchas formas - pero solamente el capitalismo lo ha convertido en un estilo de vida que la población actual confunde con algo que llaman “libertad democrática”.

96. Dicen que soy un reaccionario, un revolucionario, un extremista radical que busca acabar con el “sistema”, con el “sistema social-político-económico global’ o “SISOPEG” como yo lo he denominado. Dicen bien, y si supieran hasta qué punto, el SISOPEG ya habría acabado conmigo, pero la forma en la que subestiman al hombre del color ha sido su ocaso. Nada es más peligroso que un hombre capaz y decidido que ha llegado al límite de su tolerancia. La historia del mundo está forjada por el poder de voluntad y por la voluntad al poder de tales hombres.  

97. Desde que nacemos todos nos estamos muriendo, ¿pero cuántos estamos de verdad viviendo? Ahí hay una gran poesía. La dejo por ahora que tengo que vivir, la dejo para otro día.

He Dicho. Así Es. Y así será. 

jueves, 29 de marzo de 2012

ANOTACIÓN PARA EL 29 DE MARZO 2012

92.  La siguiente anotación es de un sueño que tuvo una alumna de MAMBA Ryu en la cual yo estuve presente al igual que su difunto padre:
Viernes 9 de marzo de 2012
El aprendizaje de un sueño.

Hoy tuve un sueño y como siempre de los más agradables y de los más reales que pueda tener; en mis sueños estaba teniendo una plática con mi maestro Shodai en uno de los cuartos del Instituto. A decir la verdad creo que no era algo relevante la plática puesto que no había sonido alguno en el sueño, era como cuando pones ‘mute’ a una película, vi prendidas los focos del cuarto y por lógica supe que era de noche. De repente, se abrió un portal ubicado exactamente en el marco del baño de manera humeante y formando un par de puertas corredizas de madera fina con pequeños cristales del estilo de gotas cuadradas. Las puertas se abrieron de un lado a lado y dentro había muchas mesas, candiles, sillas, manteles, personas que nunca había visto y todas vestidas de blanco de una manera casual; meseros sirviendo platillos, otros bebidas, y otros más tomando órdenes de sus clientes. El suelo era de madera impecablemente limpio, el aroma de la comida a mariscos y pan con ajo horneado, el ruido por las diversas voces que mantenía cada quien en su mesa una charla, etc.  Sin duda alguna se trataba de un restaurante muy elegante. Yo estaba un poco desconcertada porque no encontraba la respuesta a mi pregunta que se había formulado en mi cabeza: ¿Y esto?, tenia el seño fruncido y mi expresión facial era de rotunda incógnita mientras que mi maestro se había desplazado hacia la otra esquina de su cuarto. Súbitamente salió un mesero de ese par de puertas haciendo una pequeña caravana diciendo: “señor aquí es, puede pasar”.

Yo estaba intrigada por saber quien atravesaría el portal y fue nada más que mi difunto padre (que en paz descanse) vestido con sus pantalones beige, descalzo con sus pies limpios, su camisa y cinturón negro, delgado y sin lentes, su cabello corto y un poco canoso, se veía fresco, se veía bien, pasó las puertas y el mesero como sabiendo bien su trabajo las cerró. Yo me alegre mucho de verlo porque para mí significaba que íbamos a tener una charla; la expresión de su cara al verme fue amena pero no se le veía la intención de conversar conmigo, sino que era como si tuviera en mente algo más importante que eso, así que le dije: “Papá hola cuanto tiempo, déjame explicarte que…” Mi padre me interrumpió con una sonrisa diciendo: “lo sé hija, no te preocupes no tienes que decirme nada, lo sé todo, está bien”, como si hubiera leído mi mente ya no tuve nada más que decirle, pero eso de “lo sé todo” se refería a mi cambio de vida y todo lo que había hecho para estar aquí en el Instituto KAIZEN Center de MAMBA Ryu y recibir enseñanza de mi maestro y el objetivo final de todas las lecciones que estaba recibiendo. La mirada de mi padre se había desviado ahora hacia mi maestro Shodai, y se desplazó directamente hacia él de una manera decisiva quedando frente a frente como quien no tiene tiempo que perder y dijo mientras extendía su mano para saludarlo: “Usted es Shodai ¿verdad?” Mi maestro, con una sonrisa tranquila pero cautelosa, respondió al saludo y a su pregunta: “si, así es, soy yo”. Mi padre volvió a hablar en un tono serio pero cortés: “Soy Jaime, sabe he tenido una duda durante mucho tiempo y se que usted puede resolverlo, le tengo a usted una pregunta importante: ¿Cuál es el problema real de la existencia del ser humano?”, Shodai sin titubear sabía perfectamente la respuesta y dijo: “bueno señor eso es muy simple, el ser humano no quiere ni le gusta ser feliz, hace todo lo posible por no serlo, hasta inventa los pretextos más absurdos para evitar la felicidad, ese es el verdadero problema con la existencia humana”.  Desde mi lugar me había quedado impresionada no solo con la respuesta, sino que se me hacía muy extraño que mi padre tuviera dudas en el más allá sabiendo tanto él como yo que estaba muerto.  Mi padre suspirando y mirándome momentáneamente para regresar la vista hacia Shodai dijo entre un tono resignado y de culpa: “sabe, eso fue lo que hice en toda mi vida y con los demás, bueno ahora entiendo, comprendo y me siento mejor sabiendo esta respuesta, muchas gracias Shodai”, sabía bien a qué se refería a “los demás” , se refería a nosotros: su familia, se refería también por el tono de su voz que se sentía mal por sus malas acciones o actitudes que tuvo con nosotros, con su vida y con la vida misma, y el estar resignado fue porque sabía bien en esos momentos que no puede volver.

Mi padre se dio media vuelta, me miro fijamente más tranquilo como si se hubiera quitado un gran peso de encima sonriendo y diciéndome: “nos vemos luego, tengo que regresar”, yo le contesté: “entiendo, hasta la próxima”, las puertas se abrieron y mi padre cruzó hacia ese lugar, mientras él se iba a sus espaldas salió el mismo mesero cerrando las puertas y el portal desapareció.


93. “Cuestiones del Destino
Lo que falta, sobre todo en la juventud de hoy, es el sentido, el concepto de un reto, de un desafío de vida que requiera toda una vida. Las personas sueñan, piensan, y logran a pequeña escala porque sus medidas de tiempo son a pequeña escala: 1 año, 5 años, 10 años a lo sumo. Yo les diría a esos jóvenes, niños aún de 8, 9, 10, 12, 14 años de edad – a partir de ahí ya comienza a ser tarde – que hagan planes que vayan a consumir el resto de sus días. El objetivo no es hacerse rico antes de los 30 y jubilarse a una playa tropical para cultivar el cáncer de la piel y la cirrosis del hígado bebiendo margaritas, sino jubilarse al momento de morir y justo después de que hayamos terminado la obra más grande de nuestra existencia. Es decir, hay que planificar para todo el viaje, no solamente para las primeras estacioncitas y los iniciales paraderos. Ya en mi temprana adolescencia, niñez realmente, quise formar algo similar a los monjes Shaolín – como resultado de mi fascinación por la serie Kung Fu – y aunque no tuviera una idea clara de en qué consistía, ni cómo lograrlo, ni del esfuerzo requerido, sí sabía que mis metas estaban en la emulación de los sabios viejos maestros, y para llegar a sabio y viejo se requiere toda una vida de esfuerzo y dedicación: lo de viejo llega por si sólo pero lo de sabio hay que ganárselo. Es muy diferente el camino a campeón al de maestro y mucho más al de gran maestro. Campeón es una meta definitiva que se logra, como comerse un helado, y al igual que la ingestión del helado tiene una caducidad: eres campeón hasta el próximo torneo y nadie gana indefinidamente. El llegar a ser maestro, gran maestro en algo no solamente es un logro duradero, sino una identidad-misión de vida. Maestro es cuestión no de estado temporal sino de esencia vital: campeón se logra y se pierde con el tiempo, maestro y sobre todo gran maestro, son el resultado no de un proceso competitivo, sino de una transformación de esencia: suponen el logro de toda una vida.

                Mis grandes creaciones son y serán aún mis alumnos, mi obra literaria (aún incipiente la verdad), MAMBA (en estado de consolidación y de formación), y VIPERS (en estado embrionario), y se extienden para el resto de mi vida. ¿Cuál es el punto al que quiero llegar? Entre otras cosas si queremos cosechar grandeza de nuestras generaciones hay que cultivarla cuidadosamente desde la más temprana niñez, ofreciendo a nuestros hijos y alumnos oportunidades intelectuales que les inculquen buenos hábitos de vida y que les ofrezcan un camino de crecimiento, de provecho, de auto-satisfacción.

El destino no es un objetivo predeterminado por las estrellas, ni por el “más allá”, ni por entes invisibles que controlan nuestras acciones de acuerdo a un plan predeterminado por las voluntades pretenciosas de por quién sabe qué. No señor, el destino es el resultado del recorrido que nos imponemos los hombres libres, contra viento y marea, a pesar de las circunstancias y de los obstáculos que la vida nos imputa. Pero lo que sí es cierto es que si no estamos firmes al timón de nuestra embarcación de vida desde jóvenes y pequeños, armados de brújula y mapa, fortalecidos interiormente por una voluntad férrea formada por una buena disciplina, y acompañados de un conocimiento proporcionado por una sabia guía para la navegación a través de las tormentas de la vida, nuestro destino queda bien claro y definido: acabar siendo uno más de los innumerables náufragos de la vida cuyos anónimos  escombros pasan desapercibidos y como mucho contaminan las playas ajena con la marea.

He Dicho. Así Es. Y Así Será. 

miércoles, 29 de febrero de 2012

ANOTACIÓN PARA EL 29 DE FEBRERO 2012

91. De un pasaje del “Diario de un Sennin”, lunes, 27 de febrero de 2012:
“A veces los más grandes logros están simplemente en la medida en la que nos mantenemos firmes en las tormentas, en que dejemos que la tierra tiemble, el viento sople, la lluvia caiga, el mar alborote, las olas azoten, el fuego queme, o la nieve recubra, pero que nosotros, que nuestra voluntad, que nuestra intención, que nuestra dirección, que nuestra brújula personal se mantenga firme, inalienable, inquebrantable.”

He Dicho. Así Es. Y Así Será.